He caído, precipitándome en escena.
El ojo es una fibra en el contínuo del polvo y el silencio.
La boca reseca tras el eón soñado.
Despertarse sin una historia que contar.
Sin un recuerdo y con toda la experiencia.
Como nacer viejo.
Apenas nacer, destronarse, vaciarse, saberse perdido y encontrado, pues no ha lugar irse o extraviarse.
Siquiera esta voz me contenta, pues no es mi voz, la arena se la ha comido.
Ha robado su retumbo, su eco es un siseo de cuarzo diminuto, un esquivo impulso en el vibrar del aire.
El tacto es más mis ojos, es más mi lengua que cualquier visión, en este despertar a una luz abrasadora, a una linea de horizonte requemada, blanca, fría.
No conozco las palabras, ni las pienso.
La piel me cuenta, el roce del caparazón con ligero aspecto de algo que no concibo, y las dudas no llegan a procrear.
De algún modo no tengo preguntas que hacer.
El leve calor del suelo donde reposan unos pies frágiles que miro.
Hundidos en el líquido roce de una arena repleta de espirales.
Me hace olvidar la nada.
Y el impulso de la vida restituyéndose, no es tan glorioso y apetecible como aparenta.
Tres siluetas conforman su presencia definiéndose en las nubes de intermitente polvo.
Delante, donde el espacio llama a mis huellas.
Doy un paso para afrontar cualquier destino.
Soy el viajante de la narración invertebrada.
Soy un atisbo de la promesa que alguien no ha cumplido todavía.
Las tres sombras susurran algo antes de desvanecerse.
Escucho y entiendo algunos chasquidos, como de acero que entrechoca.
Los pasos son ahora lo importante.
Que extraño destierro del que he regresado, narrador narrado de esta mi propia historia.
Que tan vacío y tan indeciso, hoy, en este día del renacimiento.
Será momento de comenzar a andar.
Atravesar las luces incandescentes de ese fondo que parece abalanzarse,
Obligándome a buscar un tejido donde contaros tanto en tan poco.

3 comentaris:
Lo que da un poco de miedo es la santísima trinidad, pero muy bien.
acero... !
Gracias!
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